Teléfonos tontos para padres inteligentes

Dos jóvenes españoles diseñan un smartphone pensado para educar a los menores en el uso responsable de la tecnología
Fausto Cacharela
El acceso cada vez más temprano al smartphone plantea un reto importante para familias y educadores: cómo acompañar a niños y adolescentes en el aprendizaje de un uso saludable de la tecnología, garantizando su seguridad sin prohibiciones absolutas.
Dos jóvenes españoles, Juan García y Arturo Francisco -responsables de la startup FocusWave– han propuesto una solución innovadora: un dispositivo móvil diseñado para reducir distracciones y facilitar un uso consciente desde el primer momento con un teléfono que incluye sólo las aplicaciones deseadas.
“No se trata de limitar por limitar, sino de crear un entorno digital más sencillo, controlado y adecuado para etapas de aprendizaje”
El llamado FocusPhone es un smartphone que mantiene las funciones esenciales como llamadas, mensajería y las aplicaciones útiles que se hayan seleccionado al adquirirlo como WhatsApp o Google Maps, pero elimina o bloquea con una contraseña (según la configuración deseada) las que favorecen el uso excesivo, como redes sociales adictivas, videojuegos, el contenido infinito o las notificaciones constantes.

“El objetivo no es limitar por limitar -señalan sus creadores-, sino crear un entorno digital más sencillo, controlado y adecuado para etapas de aprendizaje, donde el usuario pueda desarrollar hábitos saludables sin la presión de estímulos diseñados para captar su atención de forma continua”.
Estos terminales, conocidos como “teléfonos tontos” o “dumbphones” resultan especialmente interesante como primer dispositivo para menores, ya que permite introducir la tecnología de forma progresiva, alineándose con la creciente preocupación social por el impacto del entorno digital en el bienestar, la atención y el desarrollo.
La filosofía FocusWave plantea que educar en el uso del smartphone no consiste solo en establecer prohibiciones que niños y adolescentes sólo intentarán saltarse, sino en ofrecer herramientas coherentes y adecuadas. Apostar por dispositivos adaptados puede ser un paso clave hacia un uso más responsable, equilibrado y consciente de la tecnología.
“Nos gustaría usar un dumbphone de verdad (el clásico Nokia con botones), pero hoy en día es imposible, porque necesitamos hacer gestiones del banco por el móvil o usar el WhatsApp para quedar con alguien”
-¿Cómo surgió la iniciativa?
-Nosotros hemos sido los primeros que necesitábamos algo así. El verano pasado llegamos a pasar casi 7 horas o más al día con pantallas. Y hubo un punto en el que vimos que había que cambiar esto. La vida de una persona jamás debería basarse en una pantalla e información digital e intangible. Hay mil cosas en la vida real que merecen la pena antes que el móvil. Por lo que a la vuelta de vacaciones, nos pusimos a idear el teléfono. Al final, nos gustaría usar un dumbphone de verdad (el clásico Nokia con botones), pero hoy en día es imposible, ya que tenemos que hacer gestiones del banco por el móvil, necesitamos el WhatsApp para quedar con alguien, e incluso para entrar al intranet de nuestra universidad nos piden verificación con el móvil, por lo que intentamos minimizar al máximo el impacto de un smartphone actual. Así llegamos a la versión actual de FocusPhone.
-¿El proyecto es vuestro o es una franquicia de alguna empresa multinacional?
-El proyecto (FocusWave.org) es nuestro. Vimos que en el mercado no había ningún producto como el que queríamos sacar. Hay algún dumbphone interesante por ahí con apps esencial como WhatsApp, pero son absurdamente caros. Hemos querido encontrar el equilibrio perfecto entre un producto de buena calidad y un precio totalmente accesible para todo el mundo. Al final, nos llegan a comprar familias que buscan una solución para que sus hijos salgan de un círculo pernicioso bastante peligroso. No les pueden quitar el móvil porque entonces se quedan totalmente desconectados de sus amigos, el colegio, sus actividades… Pero está claro que tienen que hacer algo por ellos.
-¿Creéis que los padres son conscientes de los riesgos de los menores al acceder sin control a redes sociales?
-Por desgracia, la mayoría no son plenamente conscientes del problema. Y en parte creemos que es porque los padres no han crecido con un móvil en la mano, y no conocen en primera persona los riesgos que esto conlleva. Si no, la edad media en España del primer móvil no sería 12 años. Es aterrador. Afortunadamente, cada vez hay más padres preocupados por este problema. Y son estos los que más se interesan por nuestro proyecto. Incluso buscan colaborar desinteresadamente con nosotros y ayudarnos. Creemos que poco a poco este tipo de movimientos van a ser mucho más grandes, ya que cada vez salen más datos, estudios y argumentos que demuestran que tener un móvil sin restricciones en la niñez y adolescencia es terrible para el cerebro. Literalmente las empresas de redes sociales tienen a los mejores ingenieros y mentes del mundo trabajando para hacer lo más adictivas posibles sus plataformas. Cuanto más tiempo estés en ellas, más ganan ellos. Paradójicamente, estos mismos empleados, son los primeros que tienen a sus hijos terminantemente prohibido usar los móviles. Ellos saben de primera mano lo perniciosas que son.
“Incluimos una capa de protección parental por PIN que imposibilita que los niños puedan descargarse juegos, redes sociales… o acceder a sitios web inseguros para ellos”
-¿Qué es lo que más valoran los padres de vuestros productos?
-Una de las cosas que más se valora del FocusPhone es el alto grado de personalización que ofrecemos. Nosotros no vendemos un producto genérico para todos, sino que lo configuramos previamente con las aplicaciones que nos piden. Así, nos ajustamos a las necesidades de cada uno, y sobre todo, ellos apenas tienen que configurar nada. Ya viene el teléfono preparado para evitar distracciones, notificaciones molestas… Y con las apps preparadas. Pero sobre todo, lo que más valoran es la seguridad que ofrecemos, ya que añadimos una capa de protección parental por PIN que imposibilita que los niños puedan descargarse juegos, redes sociales… O acceder a sitios web inseguros para ellos.
-¿Entre qué precios se mueven vuestros teléfonos?
-El teléfono como tal cuesta 145€. Luego hay algún extra opcional como cristal templado o funda protectora, así como el envío a domicilio, pero no aumenta demasiado el precio y no son obligatorios. Como hemos mencionado antes, hay alguna empresa que hace también teléfonos contra la adicción, pero el producto no es personalizado, y sobre todo, el precio es desorbitado. Siempre tuvimos en mente tener unos precios populares y que cualquier persona pueda permitirse este teléfono. Al final, si quieres ayudar a la gente a desintoxicarse un poco de la tecnología, no puedes ponerles una barrera tan alta. Nuestro objetivo principal es conseguir que cuanta más gente posible vea que hay un mundo real fuera de las pantallas y decida dar ese cambio en su vida. Que cambie esa hora de pantalla que le sobra en dar un paseo, hacer deporte, leer un libro. Hay cosas geniales ahí fuera.












